Con la llegada del Mundial 2026, que se celebrará en varias ciudades de México, incluido Nuevo León, la seguridad de las mujeres adquiere una relevancia crucial. Con el objetivo de crear un entorno seguro, las autoridades locales han presentado el Protocolo EVA, una estrategia integral que busca blindar a las mujeres ante situaciones de riesgo, como la violencia física, el acoso y la trata de personas.
El rol del Protocolo EVA en la protección de mujeres durante el Mundial
El Protocolo EVA se centra en establecer mecanismos claros de acción para la protección y atención de mujeres en situaciones vulnerables. Una de sus prioridades es la detección temprana de la violencia y el acoso, que suelen incrementarse durante eventos masivos como el Mundial. Las autoridades locales están comprometidas a formar a su personal en estas áreas, asegurando que estén mejor preparados para identificar y manejar cualquier incidente que pueda surgir.
Además, el protocolo incluye estrategias de sensibilización y capacitación dirigidas a la ciudadanía y a operadores turísticos, con el fin de fomentar un ambiente de respeto y seguridad.
Prevención de trata de personas en eventos masivos
Otro aspecto crucial del Protocolo EVA es la prevención y detección de la trata de personas, un problema alarmante que puede agravarse en eventos donde se espera gran afluencia de visitantes. En este sentido, se implementarán medidas específicas en zonas turísticas y áreas de alta concurrencia, donde se busca evitar que personas en riesgo sean víctimas de la explotación.
Con el Mundial a la vuelta de la esquina, el enfoque en la protección de las mujeres no solo es un compromiso local sino que también refleja un cambio en la percepción de la seguridad pública en eventos deportivos. Iniciativas como el Protocolo EVA son pasos importantes hacia la creación de un entorno más seguro y equitativo, donde todas las personas puedan disfrutar de las festividades sin temor.
Así, Nuevo León se posiciona como un ejemplo de cómo es posible articular políticas de seguridad centradas en la población más vulnerable. Justo a tiempo para el Mundial 2026, la implementación de este protocolo podría marcar un antes y un después en la forma en que se aborda la violencia y el acoso hacia las mujeres en el contexto de grandes eventos.